domingo, 27 de enero de 2008

Las tinieblas de la ncohe


Uno de mis juegos favoritos cuando era niña, era el de las “tinieblas de la noche” o el escondite con las luces apagadas. No sé si estábamos jugando a eso cuando intenté buscar a mi hermana con los ojos cerrados e introduje el dedo pulgar de la mano en el cierre de una puerta. Mi hermana se puso nerviosa pensando que la iba a encontrar y decidió cerrar la puerta en ese mismo instante, y así fue como me pillé el dedo y perdí la uña al completo.


Recuerdo que mientras mi madre me curaba, mi padre decía “No mires, hija”. La curiosidad me pudo a los días y en el colegio, donde mis padres no estaban, me quitaba el esparadrapo para enseñarle a mis amigas cómo era un dedo sin uña y para comprobar por donde iba creciendo.

domingo, 20 de enero de 2008

Abrázame

Como aquella canción de Julio Iglesias, en labios de Ivan Ferreiro, hay momentos en los que lo único que necesitamos es un abrazo. Las palabras sobran cuando no hay nada que decir que valga la pena y es mejor silenciarnos.

Ahora sólo me apetece estar callada y pensar. Cerrar los ojos y no oir nada.