
Me siento mal. Es como si no supiera qué hacer con los minutos que me quedan hasta la próxima tarea.
Tal vez sea porque ayer me dijeron que a un amigo le han detectado cáncer óseo.
- No me lo creo. No puede ser él. (Aunque en el fondo sé que seguramente sea él).
Por la noche aún sigo pensándolo. No puedo evitar llorar y parece que tengo la necesidad de saber qué es lo que le pasa, qué solución tiene y cuánto hay que esperar para que mejore. Me pongo a buscarlo todo. Quiero que se largue rápido el tiempo para que todo pase y ver que se ha acabado.
Vuelvo a mi incredulidad y esta vez ruego que no sea él.
Lo peor es que hoy me lo han confirmado. Y me siento peor si cabe. Vaya vida nos espera. Pensar qué hubiera pasado si… Ahora le echo de menos y siento que hace mil años que no le veo.
Hay personas que consiguen hacer que sintamos algo especial por ellas. Aunque no les veas a menudo.





